domingo, 21 de febrero de 2021

SER - Andrés Felipe Jaramillo Salazar

Sonrío, mis labios están quietos

miro a lo lejos, no hay nada al frente

la noche está oscura, hay muchas luces

en el silencio hay música


Estoy solo, tranquilo

mis padres no existen

mis hermanas no existen

las personas pasan, caminan a lo lejos, ahí

el perro de la casa no mueve la cola cuando me ve

el perro muere

otro perro, tampoco me saluda; lo miro, creo que sonríe sin mover los labios


Miro hacia las estrellas, imagino esos lugares. Alguien me llama para que duerma

las hormigas entran al planeta, imagino cuevas que lo atraviesan. Alguien me llama para comer

observo caer tres mil doscientas veintiocho gotas de agua hasta que se desbordan del vaso. Me llaman dos veces y no atiendo


Descubro

   que las letras se juntan y suenan, intento todas las combinaciones posibles

   que muchas palpitaciones se juntan y hacen un ser vivo

   que estoy vivo y que soy una junta de muchas cosas, palpito

   que muchas piedras se juntan y hacen otras piedras, un planeta y otro y hacen el universo

   que una hoja cae y que tal vez dentro de tres mil doscientos veintiocho días, esa misma hoja vuelva a caer; no puedo esperar tanto, pero quisiera; siempre me llaman cuando estoy ocupado


Beso mis labios con los labios de ella

canto canciones a unos niños que van a dormir


Algo hace falta

estoy solo, no estoy tranquilo

mis padres me buscan, van a morir y me buscan, me llaman para que vaya a comer

mis hermanas me ofrecen la mano, no recuerdo el camino a casa

los niños, ya grandes, cantan canciones, se escuchan a lo lejos

 

Escribo

2 comentarios:

  1. Leo a la soledad de un hombre que no sabe qué hacer consigo. Es una muy bella prosa poética. Te felicito amigo. Me conecté contigo, o mejor dicho, mi soledad acompaño a la tuya. Has mejorado muchísimo.

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