Sonrío, mis labios están quietos
miro a lo lejos, no hay nada al frente
la noche está oscura, hay muchas luces
en el silencio hay música
Estoy solo, tranquilo
mis padres no existen
mis hermanas no existen
las personas pasan, caminan a lo lejos, ahí
el perro de la casa no mueve la cola cuando me ve
el perro muere
otro perro, tampoco me saluda; lo miro, creo que sonríe sin mover los labios
Miro hacia las estrellas, imagino esos lugares. Alguien me llama para que duerma
las hormigas entran al planeta, imagino cuevas que lo atraviesan. Alguien me llama para comer
observo caer tres mil doscientas veintiocho gotas de agua hasta que se desbordan del vaso. Me llaman dos veces y no atiendo
Descubro
que las letras se juntan y suenan, intento todas las combinaciones posibles
que muchas palpitaciones se juntan y hacen un ser vivo
que estoy vivo y que soy una junta de muchas cosas, palpito
que muchas piedras se juntan y hacen otras piedras, un planeta y otro y hacen el universo
que una hoja cae y que tal vez dentro de tres mil doscientos veintiocho días, esa misma hoja vuelva a caer; no puedo esperar tanto, pero quisiera; siempre me llaman cuando estoy ocupado
Beso mis labios con los labios de ella
canto canciones a unos niños que van a dormir
Algo hace falta
estoy solo, no estoy tranquilo
mis padres me buscan, van a morir y me buscan, me llaman para que vaya a comer
mis hermanas me ofrecen la mano, no recuerdo el camino a casa
los niños, ya grandes, cantan canciones, se escuchan a lo lejos
Escribo
Leo a la soledad de un hombre que no sabe qué hacer consigo. Es una muy bella prosa poética. Te felicito amigo. Me conecté contigo, o mejor dicho, mi soledad acompaño a la tuya. Has mejorado muchísimo.
ResponderBorrarGracias por tu comentario, John.
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