Un día
no sé cuál día
cambió el orden de las cosas.
Las cucharas ocuparon el lugar de las flores y
entre las telas
las lechugas parecían hojas dibujadas.
Un mundo trastocado
de zapatos tirados en la puerta y
sprays de aromas sanitarios
invadió la quietud
de una vida.
La vida de
azucenas en jarrones
de tacones y carteras.
El sol ya no invitaba
tampoco la brisa con sus hojas.
El tiempo se detuvo.
Un aluvión de incertidumbre
predijo el desconsuelo.
Pero,
un lenguaje secreto
un asunto de palabras
y silencios
desdibujó este tiempo de cosas en barrena
y movió lo que aún en el desorden
podía sostenerse.
Una grieta
confundió aún mas lo quieto.
Un torrente de cosas en roce
Inició
el absoluto
el sin orden.
Las cosas cuando dejan huella.
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