sábado, 10 de abril de 2021

INTERPETANDO A TARKOVSKIY - GUILLO

 

SOBRE LO QUE ME QUEDA AL REMIRAR ESTE FILME-ARTE

(Así decíamos en los años setenta)

 ATREVIMIENTO: Después de unos meses, sumergido en soluciones tecnológicas y perceptivas sobre el tema de paisajismo, he vuelto a buscar en lo sencillo el aroma de la existencia. 

Invito a reflexionar sobre este texto y la necesidad de develar el alma de las cosas para desangrar la nuestra en el transcurso de un poema.

FILM: ANDREI RUBLIOV (1966)

DIRECTOR: ANDREI  TARCOVSKIY

DIALOGO DE CIRILO Y TEÓFANES EL GRIEGO (1406)


-         - ¿Hay alguien vivo aquí?

-         - ……¿Viniste a mirar?

-         - A mirar

-         - Pues mira ahora, lo cubrimos todo con aceite de linaza cocido.

-          - ¿Así que tú eres Teófanes el Griego?

-         - Si, pero, ¿Por qué me miras a mí? Mira para allá. – señala a su obra pictórica.

-         - ¿De dónde viniste?

-         - Del monasterio de Andrónico.

-         - Entonces, seguro que eres Andrei Rubliov.

-         - No.

-         - Pues me han hablado de él, todos lo alaban al unísono.

-        - Claro, si es un artífice. Pero, le falta mucho para llegar a esto…. Y los colores todos combinan entre sí, ¡Oh Dios mío! ¡Si esto es …!

-        -  ¿Por qué dejaste de alabarme?

-         - No puedo, no puedo expresarme como es debido, como bien dijera Constantino Kostochevsky “Para aclarar la esencia de algo haz de explicarlo correctamente”, mientras Andrei, (esto lo diré delante de él pues para mi es como un hermano) es cierto que lo alaban. Pinta con trazos finos y suaves, dibuja hábilmente, solo que allí él no muestra temor celestial ¡Lo hace sin fe! Una fe que debe partir de lo más profundo del alma…. Como describía Epifanio las virtudes de Sergio de Radonezh. “Sencillez abigarrada”. Eso mismo es este cuadro. Es algo sacro. Una sencillez no abigarrada, no se puede decir de una manera mejor.

-         - Pues tú, por lo que veo ¡Eres un sabio! – responde el pintor.

-         - ¿Estará bien eso? ¿No sería mejor seguir los pulsos de mi corazón en las tinieblas de la irracionalidad?

-         - En la mucha sabiduría hay mucho malestar.

-         - Quien añade ciencia añade dolor. – Concluye Cirilo.

Me quedo un rato en silencio. ¿En dónde estará la bolita para que un poema nos emocione, nos diga algo? ¿Cómo expresar esa Fe de un Credo no Retórico? ¿Soy honesto sobre lo que estoy sintiendo ahora en este trazo de la vida? ¿Cómo meter la mano en la llaga de la espera sin seguir deconstruyendo una vida disfrazada en la solapa de los libros leídos? ¿Cuándo podré ser el artífice de una función en el tablado de la Fama? ¿Tal vez nunca? Sin embargo, es imprescindible seguir escribiendo.    

“No puedo expresarme como es debido” - Dice el monje Cirilo. Quizás todos los interrogantes no deban resolverse en un poema, solo debe desollar el alma de las cosas y renombrarlas para darles vida. Simple, pero, ¿Quién toma las riendas del caballo loco de nuestro corazón?   Las palabras brotan y se posesionan sobre la albura de una página ¿Cómo barrerlas? ¿Cómo quitarles sus derechos? ¿Cómo decirles que sobran y se acomoden en otra página? 

El oficio del poeta se desliza en un ir y venir sobre un tiempo muerto que imagina y que no quiere perder en la refriega de la novedad. Sin embargo, el camino para descubrir la magia que permita encontrar la palabra precisa, la voz que conmueva al lector, se disfraza a veces en la perfección y el significado ¿Acaso el lector es lo único que importa? O quizás ¿Solo el creador es lo que importa? Es seguro que la Palabra como voz originaria es el laso que atrapa y conecta a los seres en función de relaciones vivas.   

Esa extraña voz debe surgir virginal e ingenua, libre de las telarañas de la inteligencia. Inmerso en esa dicotomía irremediable de Saber y Sentir que al unísono nos da la visión y a la vez nos la quita. El poema a veces es un instante. No es antes ni después. Es una necesidad perentoria del creador en la dialéctica de hacer e iluminar.

Al poeta le corresponde tener “Una fe que debe partir de lo más profundo del alma” - como dice Cirilo, pero ¿Cómo fabricar sueños y colocarlos en la corriente del consumo? ¿Cómo padecer el yang del deber y la gloria y a la vez gozar del yin de mariposas y primaveras de una imagen o un verso? ¿Cómo no expresar “que belleza”, sin saber por qué? ¿Cómo iluminar desde un poema con “una sencillez no abigarrada”? Como dice Cirilo.

¡Vaya dificultad! El hecho poético es la construcción de una imagen o una emoción tan solo con palabras. ¡Que poquito y que mucho! ¡Que precario y que infinitud de posibilidades!

 

Guillermo Pulecio Corredor

Orfanato Libertad, 4 de abril 2021

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