Pastoreo
El Guajiro y sus cabras;
cuerpos encandecidos
que lloviznan desde adentro.
que lloviznan desde adentro.
El viento pastorea en su piel,
la sequía de gotas de arena.
Los trupillos mendigan retoño
a esta desollada tierra.
El desierto
ya no es más desierto.
Es la otra orilla
del mar.
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