A través del cristal
el sol lo calcina todo
las montañas inexistentes
los caminos inexistentes
el Estado inexistente
La tierra roja
tiñe los dedos de pies acorazados
las caras constreñidas de mocos áridos
que las nubes miran, altas
y también pasan de largo
A este lado
más benigno
la humedad sofoca, adormece
difumina las moscas que marcan el lugar donde se enterró la mierda
y corroe -con saña- las manos que se atreven a cruzar el cristal
Por: Juana Arana

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