sábado, 5 de junio de 2021

ROSITA (Luciana)

 

ROSITA

 

 

Mi abuela Rosita con su metro cuarenta

era tan grande como su eco,

de la incuestionable vieja escuela

donde se sentaban a la mesa Fidel, Fany y Patricio

a trazar sendas florecidas de ideas

 

Con su metro cuarenta, mi abuela Rosita

era tan grande como su voz de labios pintados

y sobrevivía al mundo con sus ojos pardos

haciendo corazón en las mujeres imposibles

y tocando la esperanza, la mesa de la escuela

las banderas perennes de los cielos partidos

 

Mi abuela Rosita con su metro cuarenta y sin tacones

nombraba siempre las cosas por su nombre

llamaba niño al niño, nazi al nazi, tibio al tibio

y a mí, Lucianita

con sus manos prolongando la ficha roja y su corazón de estrella

 

Mi abuela Rosita, de magia cierta y sin tacones

con su pelo de campanas y su perfume rebelde

jamás fue de las que compran estrellas en el cielo

su reloj de pueblo era el aire exacto para entonar

las canciones laboriosas de la gloria

 

Y mientras pudo recordar que ella era Rosita

inconquistable viajera de la tinta

antes de ver elefantes transitando aquel jardín

del asilo de ancianos donde venció su memoria,

antes de ser pájaro o suspiro o cometa,

ella fue el canto necesario

donde nace dulcemente aquello que jamás muere

para soñarnos vencedores

cada vez que se enciende el cielo.

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