Morirte sobre cuello sudoroso
que las bocas acometen
al sumergir tu punta encabritada
en mi lago de flores amarillas
Después
Morirnos como tiernos ciervos
ofreciendo las coronas
al gran desespero
del amor.
La niñez Lo que ahora recuerdo es el olor de la ropa planchada en la sastrería de mi padre. Una canción de bolero sonando en la radio ...
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