La
condición de los fantasmas es su soledad
Habitan
lugares que ya no huelen y además dan tumbos
en sus
recorridos secretos en las encrucijadas del silencio
Aman las
arañas
el
ruido de los seres invisibles
sus elucubraciones
en soliloquios bendecidos
Si por
algún hecho del azar los fantasmas son tocados
son
sacados de ese estado de perdidos en el
tiempo
y son
azuzados por algún reclamo
por la
insistencia de algún pensamiento
Ellos
los acostumbrados a su particular tiempo quieto
se
vuelven intensos
quieren
saber por qué
quieren
saber para qué
Entonces
son tormenta
se
meten entre las sabanas
tropiezan
con las puertas
troquelan
los espejos
salpican
de vino las paredes
hambrientos
de piel
la
buscan en las superficies que engañan abrigo
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