jueves, 8 de julio de 2021

No más

Despellejo mis uñas

No debo, no debería, no quiero volver a sentir que estoy viva

No más palomitas entre los dientes después de cine

No más salpicaduras de aceite hirviendo cuando no era cine sino Netflix

No más frío de aire acondicionado en tardes calurosas

No más viento en la cara después de estar mucho tiempo encerrado

No más picaduras en los dedos de los pies por querer caminar descalzos

No más rocas perfectas para descansar

No más espaldas abollonadas que ayuden a conciliar el sueño

No más manos rasposas

No más botellas lisas

Despellejo mis uñas


Subo el volumen hasta sentir las punzadas en los tímpanos

No debo, no debería, tampoco quiero escuchar

No más teteras

No más lluvias furiosas pegando contras las ventanas

No más dedos que truenan en medio de la noche

No más chistes flojos seguidos de carcajadas burlonas o reales

No más carcajadas, ni reales, ni burlonas

No más discursos vacíos

No más llanto entrecortado

No más grifos abiertos

No más toses secas 

Subo el volumen


Miro al sol

No debo, no debería, no quiero ver

No más pinturas más grandes que yo

No más árboles meciéndose a la hora de la siesta

No más vestidos de flores en medio de los arboles que se mecen

No más habitaciones desordenadas que se ordenarán después, siempre después

No más páginas en blanco por lo que no me dicen o no me atrevo a decir 

No más sonrisas fingidas

No más cejas elocuentes

No más televisores encendidos hasta el amanecer

No más lirios amarillos que piden perdón

Miro al sol


Me pongo una bolita de wasabe en la boca

No debo, no debería, no quiero saborear nunca más

No más caramelos después de una hora en la piscina

No más tortas de jamón al lado de la carretera

No más pegotes de queso

No más arroz nadando en aceite

No más lamer pilas de 9 voltios para saber si están cargadas

No más uñas comidas después de haber picado ajo

No más cuellos salados

No más gotas amargas en tragos demasiado frecuentes

No más arepas quemadas, ni pan quemado, ni vidas quemadas

Me pongo una bolita de wasabe


Derramo gasolina

No debo, no debería, no quiero ser capaz de oler

No más humo de mantequilla por besarse demasiado

No más cafés después de almuerzo

No más rollos de canela para acompañar los cafés

No más tierra mojada

No más baños recién lavados

No más pescado en los tarros plásticos

No más sudor rancio en las almohadas

No más alcohol

No más cerillas humeantes

Derramo gasolina

Y la enciendo

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