Como Saturno
sobre sus hijos
muerdo el deseo
de nombrar
en su centro
esta muerte
breve
de albergarla apenas
en los ojos
Desnuda de
huesos
Entras en el
secreto
—elástica—
me abrazas
como el pulpo
que se ciñe
a las formas
marinas
y en el único
deseo
abandona la
guarida
para ser
océano
En la punta de la lengua
se mese una palabra
En silencio
con placer
la saboreo sin decirla
le acaricio las letras
sin desnudar
las cúspides o las líneas
los puntos
La abrazo, la insinuó, la susurro
y después de mucho pensarla
-húmeda en el movimiento del recuerdo-
se revela, la digo, se va
olvido
Recuerdo otras palabras
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