miércoles, 24 de febrero de 2021

John Raigoza. ABISMO. Ejercicio sobre "Qué soy".

 

ABISMO

 

El duro y agrietado acantilado

se hizo a golpes de mar,

roca arrinconada por las olas

en la soledad del viento.


A veces, nacen nidos y vuelan pájaros,

cuerpos sin alas que trazan

el camino para el silencio.

Empieza a llover

y no hablaré 

más de mi rostro.


John Raigoza

FUERA DE MÍ

 

FUERA DE MÍ.

Fuera de mí, más allá de la ventana, me llamo

es decir, dentro de mí, en el golpeteo de una canción  hecha en las  armonías del invierno.

Soy el brillo que resbala en la hierba, 

la nube, algo gris en la mirada.

El verde y el azul que sostiene flores y pájaros.

La sangre que desvanece garzas en el cielo.

El viento que ama más allá de los cuerpos.

La noche que arde en los ojos, el sueño que despierta los sueños.

Un árbol, una alondra, el temblor en las hojas, nuestros pies en el barro.

El alba que primero  es un canto y el sol que está hecho de plumas.

La  misma sombra que acaricia el mismo mundo.

Cada soledad.

                                                                                      Efraín Cruz

TRES POETAS POLACOS

 


“NADA DOS VECES”, de Wislawa Szymborska.

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

Wislawa SzymborskaPoeta polaca, considerada una de las más singulares de su país, que recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 1996.




La espina, de Tadeusz Różewicz


La espina, de Tadeusz Różewicz

Fue uno de los grandes renovadores de la poesía polaca en la segunda mitad del siglo XX. Nació el 9 de septiembre de 1921 en Radomsk. Dramaturgo, cuentista, autor de guiones de cine. Poeta de una ruptura tajante con la tradición, ha revisado el concepto mismo de poesía y su razón de ser. Es una personalidad determinante para la evolución de la poesía polaca después de la segunda guerra mundial.

La espina, de Tadeusz Różewicz

no creo
no creo desde que abro los ojos
hasta cerrarlos

no creo desde una orilla
hasta la otra
de mi vida

no creo
con la misma profundidad
con que mi madre
creía

no creo
al comer pan
al beber agua
al amar un cuerpo

no creo
en sus templos
en sus curas en sus signos

no creo
al pasar por la calle de una ciudad
por el campo
bajo la lluvia en el aire
dentro del resplandor
de la anunciación

leo sus parábolas
rectas como la espiga del trigo
y evoco a un dios
que no sabía reír

pienso
en un dios
pequeño y sangrante
que yace
en los blancos lienzos de la infancia

pienso
en una espina que desgarra
nuestros ojos nuestras bocas
ahora
y en la hora de la muerte



En la mitad de la vida

Después del fin del mundo
después de mi propia muerte
me encontré en la mitad de la vida
construyéndome
construyendo la vida
los seres los animales los paisajes

esto es una mesa —decía—
esto es una mesa
sobre la mesa pan y cuchillo
cuchillo para cortar pan
pan —alimento del hombre

al hombre hay que amarlo
—aprendía día y noche—
¿a quién debes amar?
yo contestaba: al hombre

esto es una ventana —decía—
esto es una ventana
detrás de la ventana hay un jardín
en el jardín veo un manzano
el manzano florece
pierde flores
se forman frutas
maduran

mi padre arranca una manzana
el hombre que arrancó la manzana
es mi padre
me senté en el umbral
esta anciana que pasa
arrastrando una cabra amarrada
vale más que siete maravillas del mundo

quien piensa y siente
lo contrario
asesina a la humanidad

esto es el hombre
árbol esto es
pan

los humanos comen para vivir
—me estaba repitiendo—
la vida humana es importante
la vida humana tiene peso
el peso de la vida
vale más que todas las cosas
creadas por los seres humanos
el hombre es un tesoro —insistía—


esto es agua —acariciaba
su superficie con las manos
dialogaba con el río
agua —decía—
agua buena
soy yo

el hombre le hablaba al agua
le hablaba a la luna
a las flores de la lluvia
a la tierra bajo sus pies
a los pájaros
y al cielo

no le contestaba el cielo
se quedó callada la tierra
si oyes una voz
brotando
de la tierra de los ríos del cielo
es una voz gemela
del otro

 





Jarosław Iwaszkiewicz /  nació en Varsovia el 20 de febrero de 1894 y murió en la misma ciudad en marzo de 1980, en Ucrania. Poeta, novelista, cuentista, dramaturgo, crítico de literatura y de música, ensayista. Traductor de Shakespeare, Andersen, Kirkegaard, Rimbaud, Claudel, Gide, Giraudoux, Pablo Neruda, Czechow y Tolstoi. Fue presidente de la Unión de Escritores Polacos y dirigió la revista Twórczosc (Creación).

Jarosław Iwaszkiewicz con sus perros

Jarosław Iwaszkiewicz

El viejo poeta
I


El poeta dice:
Mujer, ¿no ves estas dos moscas inmóviles
sobre la repisa de la ventana
matadas con el insecticida?
No valen más para el universo
que nuestros queridos perros
muertos que yacen bajo esta piedra.
¿Recuerdas la palabra “Tropka”
cuando le decíamos algo
y él no entendía
arrugaba la frente, se concentraba
y no entendía?
Era un animal
Mira, nos hablan nubes
auroras estrellas
vientos
y tampoco entendemos
Nos hablan espacios
celestes
árboles que florecen
hablan flores
crecen
y hablan
y no entendemos
Así será
Nos quedaremos en el universo
cual dos moscas muertas
dos perros tirados
cual dos puras nadas
Ellos también amaban
y querían entender

Principium individuationis

¿Dónde está la granada
cuya semilla soy yo?

¿Y dónde el melón
del que soy rebanada?

¿El filo del cuchillo de plata
por qué me ha cortado?

¿Crecerá el árbol de la semilla?
¿Late la vida en la rebanada?
El cuchillo me penetra en cada instante.
A mis gritos responde el silencio.





martes, 23 de febrero de 2021

¿Qué soy? De Tatiana

 ¿Qué soy?

Soy el verso que no encaja

Que llora

Que divaga 


Soy el verso indefinible 

Que muerde y acaricia 


Soy el verso que entra por los ojos e ilumina el alma.

Ejercicio Qué soy

Me buscan

Cada uno ubica sus sombras 

y deambula entre huesos


yo quiero jugar con mis ángeles azules

seguir el zumbido de sus alas

cuando no se arrastran por la tierra

pero ellos fingen buscarme 

y mis pies se encogen y no juego. 


Ellos saben de Isabella

I s a b e l l a 

   S

        A

              B

                   E

                        L 

                             L

                                     A

Ahora, ¿a dónde huiste?

Mamá te llama

y solo encuentra

este reguero de huesos

que guardan tu silencio.


¿Qué soy? Revisión 1


Neil Henry Arenas Camacho


Soy aborigen, chino,

indio, griego y romano.

Descendiente de Kan.

Amo del fuego.

Contemporáneo del virus.

Cazador de la palabra

y recolector de sueños

cambiante

inmutable

Soy la espiga que se inclina al viento.

lunes, 22 de febrero de 2021

El que camina

Soy el que camina
paso a paso
dejo atrás los dolores, 
mientras los fantasmas de la calle me saludan

A las 4:20 soy la melancolía
juego a las escondidas
con mi destino y le cuento mis sueños
a las palomas que pasan.

Lo siento,
pero soy un hijo del amor
salto en las praderas andinas
me alimento de curubas
y mi refugio es el atardecer 

En la noche soy el que se esconde 
entre los callejones 
un caminante de nube
un anhelo de poeta

ESTO SOY

 

ESTO SOY.

Un demonio que ríe en el reino de la tristeza

un gato mirando la luna

un pájaro que hizo su nido en el barro

un canto bajo la lluvia.

                                     Efraín Cruz

Ojalá pudiéramos poner las cosas en su lugar de nuevo. 


Un día, 

no sé cuál día

decidimos cambiar el orden 

y la función de las  cosas.

las cucharas ocuparon el lugar de las flores 

entre las telas las lechugas parecían hojas dibujadas


El mundo trastocado de las cosas confundió las ideas y las emociones. 


¿Tal vez sólo era una equivocación temporal del mundo de las cosas? 

¿ Una especie de pandemia? 

ESPERANZA MATEMÁTICA (Luciana Nacimento)



Escribo estrellas en otras lenguas

procurando que algo brille:

el silencio insondable del vacío

las hojas abrasadas del ciprés



Yo te lo dije, Marena

soy un faro de bahía disonante y salpicado

por intervalos de tiempo,

soy

apnea     piragua      canto de ballenas

gravedad acelerada en el aforo lunar

soy el conflicto



Olha que coisa maluca, Marena

me siento arena     ácida lengua

cabalgata roja

kalashnikov en estado de alerta

y escribo estrellas en otros dialectos

desde la cima de mi telescopio

atando amores a sesenta nudos



No me hagas repetir el silencio, Marena

soy el deseo llamado tranvía

azul el poema       azul la risa

del mar revoltoso del sur,

soy

krill     nebulosa       chile asado

soy Palestina soy    el polvo del Sahara

y escribo muertes en otras lenguas

procurando que algo vuele

soy pájaro

     y espantapájaro.


Soy un vástago

Un mástil macerado

Contra el ojo de su enemigo.


María

El varón que no fue

A la vuelta del Paraíso

lejos de la mirada del otro

—todavía desnuda—

le arranco

manzanas

al vestido florecido

y muerdo en la transparencia

del agua

el recuerdo infantil

de afilarme

la piel

tentando el brote del varón

que no fue en el Paraíso

alteridad

un espejo observa

        -disociada-

las formas convexas de la luz

tras de ti nada es lo que ves

    ¿símbolo?

       ¿acaso verbo?

sombras enuncian lo real

¿Qué soy ? (Annie G. Montenegro)

Mi corazón de colibrí color de arcoíris.

Las fotografías que no decoraron los rincones de nuestra casa.

Los múltiples nombres de papá.

Los gritos silentes para los oídos de nadie.

El cabello cabalgante tras el hierro oculto en una pretina.

El libro verde que no regresó a tus manos.

Tus manos que nunca encontramos.

El llanto dulce y la  sonrisa triste de mi abuela.

Mi abuela, roca de cobre, piedra caliza.

La alegría del viento de tarde sobre la montaña.

Tu amor, purpúrea nube gris.

Mis entrañas donde crece el musgo.

Los miedos que me impiden amarte.

Un corazón que no sabe de amores ajustados.

La lluvia que nos atraviesa la muerte.

El golpeteo de mi corazón inagotable.

Todo aquello a lo que hemos sobrevivido.

Lo que está y desaparecerá conmigo.

 

 ¿Que soy? 


Seria mejor decir que soy la suma de mis experiencias,  de mi diagnostico, dar un nombre, 

una fecha o un titulo universitario. 

Vagar entre mis pulmones y mi pecho buscando un quién, un qué 

pero

 la verdad es que ahora  solo soy un saco de polvo al que le crecen flores. 


M.V.

domingo, 21 de febrero de 2021

SER - Andrés Felipe Jaramillo Salazar

Sonrío, mis labios están quietos

miro a lo lejos, no hay nada al frente

la noche está oscura, hay muchas luces

en el silencio hay música


Estoy solo, tranquilo

mis padres no existen

mis hermanas no existen

las personas pasan, caminan a lo lejos, ahí

el perro de la casa no mueve la cola cuando me ve

el perro muere

otro perro, tampoco me saluda; lo miro, creo que sonríe sin mover los labios


Miro hacia las estrellas, imagino esos lugares. Alguien me llama para que duerma

las hormigas entran al planeta, imagino cuevas que lo atraviesan. Alguien me llama para comer

observo caer tres mil doscientas veintiocho gotas de agua hasta que se desbordan del vaso. Me llaman dos veces y no atiendo


Descubro

   que las letras se juntan y suenan, intento todas las combinaciones posibles

   que muchas palpitaciones se juntan y hacen un ser vivo

   que estoy vivo y que soy una junta de muchas cosas, palpito

   que muchas piedras se juntan y hacen otras piedras, un planeta y otro y hacen el universo

   que una hoja cae y que tal vez dentro de tres mil doscientos veintiocho días, esa misma hoja vuelva a caer; no puedo esperar tanto, pero quisiera; siempre me llaman cuando estoy ocupado


Beso mis labios con los labios de ella

canto canciones a unos niños que van a dormir


Algo hace falta

estoy solo, no estoy tranquilo

mis padres me buscan, van a morir y me buscan, me llaman para que vaya a comer

mis hermanas me ofrecen la mano, no recuerdo el camino a casa

los niños, ya grandes, cantan canciones, se escuchan a lo lejos

 

Escribo

¿ qué soy?

 

¿Qué soy?

 

La página en blanco que agita la noche 

La sensación al morder hielo  

Un estornudo interrumpido 

Diecisiete hojas de vida rechazadas 

El color de los helechos mecidos por el sol 

la foto que mamá tiene en el escritorio  

el aroma de la sangre y los jazmines 

un piano invisible bajo mis manos

cierta desolación

cierta belleza

la devoción del humor

la rebeldía de la madurez

la certeza de que siempre muto 

el hastío del pensamiento 

las enredaderas con flores

el vértigo de la noche, la ebriedad, los hombres

la cordura de escribir y de callar

la conversación con los ángeles 

el perdón de la muerte

una promesa de alivio.

 

sábado, 20 de febrero de 2021

Qué soy

Soy el camino trazado que no sigo

La puerta que quiero cruzar y no me atrevo

La que sí cruzo y me arrepiento

La que no vi

La que olvidé


Soy el miedo a que me sigan y a que no lo hagan

El miedo al resultado de seguirme

El miedo a no sentir

A no temer

A temer demasiado


Soy lo hecho desde mi rincón

Lo que enorgullece

Lo que avergüenza

Lo que da orgullo que avergüence

Lo que no enfurece

Y el resto


Soy lo que hay 

Es lo que soy

No hay más

Acertijos para cuestionar certezas

 

 

Acertijos para cuestionar certezas

 

 

Soy olor, soy calor, completud,

Soy candor, esencia y presencia

un sol antiguo

soy pan

 

Hilachas de memoria palpitante, soy símbolo fluido

Íntima, extasiada y tribal

caligrafía marina

soy música

 

Soy la que discierne y despeja

Sé envolver, avivar, aliviar

exhorto polillas

soy luz

  

Y cuando ya no sea pan, ni música, ni luz…

¿Qué me faltará para ser la que soy?

¿Qué sobrará?

¿De qué me despojaré para rendirme a tu abrazo eterno?  

Muriel


 ¿Qué soy?


Soy una voz que suena detrás de las capas de hueso y piel

Descubro ser una ráfaga de recuerdos, una luciérnaga titilando 

entre galaxias distantes, una red de experiencias y temores tejida

entre frágiles ramas.

Debo adentrarme en el silencio, cerrar ventanas, aquietar el destello 

de telarañas, así puedo descubrirme como brasa, como latido que quiere 

sonar en mitad del ruido.   Soy anhelo de ser, de alcanzar una forma, 

como si viajara por una atmósfera extraña 

violenta y solo buscara la seguridad de la luz y la tierra.

  La niñez Lo que ahora recuerdo es el olor de la ropa planchada en la sastrería de mi padre. Una canción de bolero sonando en la radio ...