miércoles, 28 de julio de 2021

                                                           DESPEDIDA

                                                        Cuando no estés

 

                                                        Serás 

                                                        la huella que se vuelva pie

                                                        para seguir

                                                        cuando todo se desvanece


                                                        La penumbra

                                                        que resiste la sombra

                                                        en el sol de medio día

 

                                                        Cuando no estés

                                                        Yo Seré

                                                        para contenerte 

  

martes, 27 de julio de 2021

padre, madre y la flor

 padre 

¿Dónde estás?
¿dónde estás campanita?
¿acaso mi padre te llevo en los bolsillos?
 
Campanita
dónde estás
tengo miedo
 él lo sabe
pero no me mira a los ojos
prefiere olvidar
las azucenas en mi cabello
 
Campanita
es tarde
debo volar
las polillas han cubierto
con polen 
he olvidado 
mi anterior nombre
 
 
Campanita
 quédate junto él
ya mis azucenas
marchitan su vejez
mi padre es un higo
que me crece en el vientre
yo canto este
poema para él

Madre 

Madre
me sangran los pechos
me duelen
los sancudos zumban
beben de mis pechos 
contengo mis lagrimas
no puedes verlos
te distraes 
me dices
-ahora no-
 
Mamá
devuélveme
a la oscuridad de tu vientre
a tu seno que no sangra

En tu regazo
mis átomos se deshacen
por vez primera
tienes tiempo para mi
lloras
tarareas mi nombre
mas no lo recuerdo 


Flor 

 La flor
    es un amor
que sangra
                   y
                         yo
 que nada 
 sé de las flores
 mucho menos
 de tiempo  y de silencio 

Jarilla

 


 

Catalina:

Te escribo estas palabras desde la sombra de una jarilla. Me cautiva el olor de su tallo leñoso y sus hojas resinosas. Todavía tengo algunos vagos recuerdos de mis últimos retazos de adolescencia, donde me sentaba al borde de esta misma acequia y esperaba a un chico que llegaba en bicicleta. Él, quería amarme como aman los varones, y yo soñaba que le hablaba de esas cosas imposibles que me dejaban sin aire, como tu nombre, sonando de la nada, en cualquier parte.

Catalina, hoy la mañana está demasiado tranquila y tanta calma me trae una nostalgia medio pegajosa. Sopla muy poco viento zonda ¿te acordás del zonda? ¡ese sí que mata! ¡no el amor, como pensábamos antes! Ni siquiera la añoranza, el polen o el desarraigo.

¿Te acordás del barco? ¿Te acordás cuando esperábamos una cama? O cuando nos sentamos esa mañana de solcito en la cubierta, vos con tu vestido y tu sombrero y yo con mi valija  llena de poemas, y te leí y te leí hasta que las letras se alaron y a mí se me hicieron boca aquellas aguas internacionales.

¡Cómo se nos fueron los años, Catalina! Y pensar que me vivías diciendo que teníamos toda la vida para nosotras. Yo solo te escuchaba y aunque no te lo decía, me entraban unas ganas muy profundas de arrancarle las agujas al tiempo. Nos hamacamos un rato en silencio, y yo sentí dentro mío cómo la vida se escaparía, a pesar nuestro... y ahora me río, mientras veo cómo la sombra también se escapa del árbol. Me río, Catalina,  sabiendo que han pasado ya esos años y esa vida previa y necesaria y todavía no has llegado.

¿Cómo te trató el camino de fuego que te abriste? ¿Cuántas veces has pisado tierra firme desde que llegamos a puerto? Quiero contarte, Catalina, que volé. Volé como pájaro hambriento en cientos de aviones, y de a poco –tan despacio como quien desteje un puente de lana- entre nubes y piruetas, te fui soltando.

Al final, Catalina, comprendí que lo mío son los cielos.

Teoría de la gravedad

Cierra los ojos

bajo el manzano

todavía bañada

—extasiada—

por la primera vez

siente sobre la cabeza

 el golpe de la manzana

que cae 

con el peso del amor

jueves, 22 de julio de 2021

Por abrazar al cuerpo 

muere ahorcado el aire.


Nudos de viento aprietan la cintura 

los tobillos;

Descubren relieves que tientan a mis dientes.

                         ¿Cómo contener al mordisco?


Se concentra el ciclón en los senos,

enfurecidos ojos del desastre.

Violentas curvas retuercen

la mirada esclava.

    Deshidratada de piel

    recorre tambaleante el cuerpo, 

          madre del huracán.


No puede descansar antes de la catástrofe,

solo queda aferrarse al próximo giro del viento.


Miguela


sábado, 17 de julio de 2021

Abierta la flor

Cuando un gemido 

 sale del cuerpo 

 arrebata al viento 
y tras alcanzar 
la mano de la flor 
lascivo madura el fruto 


Abierta la flor
cerrado el fruto 
el amor ciega lo bello
y el deseo se anula 
ante su propia imagen 

jueves, 15 de julio de 2021

 

Morirte sobre cuello sudoroso

que las bocas acometen  

al sumergir tu punta encabritada

en mi lago de flores amarillas


Después 

Morirnos como tiernos ciervos

ofreciendo las coronas

al gran desespero 

del amor.



Marisol

¿ya tu mano

se desliza por el  lomo de ballenas y de lobos marinos?

¿Ya tu piel en algas enlazadas se pierde trasparente

en el océano de voces

y de besos?

 

 ¿ya las bocas se abren al ritmo de olas azules y violetas

y en líquenes salubres, tus lirios de alas te envuelven en obsesión suprema?

 

¿Ya tu voz se confunde con el vaivén de la espuma en el viento?

¿Y tu mar increpa a la constante lengua?

 

Tu noche insondable y  de respiros húmedos

me sumerge en el deseo de tu deseo ausente.

 

Soy  

boca.  

 

Roca labrada

y rendida.

 

Ajena

salubre

y espinosa.

 

Vencida

en  la  guerra de  espumas solitarias.

                                                                    


sábado, 10 de julio de 2021

                                           ENTREGA

                                  Avivemos la pasión

                                  tras las cortinas de una tarde

                                  lejanos del hastío

                                  cerremos el velo de una jornada de rutina


                                   En el lecho de una noche encubridora

                                   de  citas clandestinas

                                   en el amor tempestuoso

                                   retemos el deseo


                                   Ven 

                                   avivemos el fuego

                                   en tu cuerpo ardiente 

                                   con  mis ansias erectas 

                                   en una danza de caricias

                                   como dos sombras

                                   fusionados

                                  en la manigua de abrazos y de besos


                                   Ven

                                    conjuguemos el placer

                                    en ti, en mí 

                                    con la mirada abstraída

                                        -del presente

                                             -del mundo

                                                   -y sus confines       

  

 

jueves, 8 de julio de 2021

No más

Despellejo mis uñas

No debo, no debería, no quiero volver a sentir que estoy viva

No más palomitas entre los dientes después de cine

No más salpicaduras de aceite hirviendo cuando no era cine sino Netflix

No más frío de aire acondicionado en tardes calurosas

No más viento en la cara después de estar mucho tiempo encerrado

No más picaduras en los dedos de los pies por querer caminar descalzos

No más rocas perfectas para descansar

No más espaldas abollonadas que ayuden a conciliar el sueño

No más manos rasposas

No más botellas lisas

Despellejo mis uñas


Subo el volumen hasta sentir las punzadas en los tímpanos

No debo, no debería, tampoco quiero escuchar

No más teteras

No más lluvias furiosas pegando contras las ventanas

No más dedos que truenan en medio de la noche

No más chistes flojos seguidos de carcajadas burlonas o reales

No más carcajadas, ni reales, ni burlonas

No más discursos vacíos

No más llanto entrecortado

No más grifos abiertos

No más toses secas 

Subo el volumen


Miro al sol

No debo, no debería, no quiero ver

No más pinturas más grandes que yo

No más árboles meciéndose a la hora de la siesta

No más vestidos de flores en medio de los arboles que se mecen

No más habitaciones desordenadas que se ordenarán después, siempre después

No más páginas en blanco por lo que no me dicen o no me atrevo a decir 

No más sonrisas fingidas

No más cejas elocuentes

No más televisores encendidos hasta el amanecer

No más lirios amarillos que piden perdón

Miro al sol


Me pongo una bolita de wasabe en la boca

No debo, no debería, no quiero saborear nunca más

No más caramelos después de una hora en la piscina

No más tortas de jamón al lado de la carretera

No más pegotes de queso

No más arroz nadando en aceite

No más lamer pilas de 9 voltios para saber si están cargadas

No más uñas comidas después de haber picado ajo

No más cuellos salados

No más gotas amargas en tragos demasiado frecuentes

No más arepas quemadas, ni pan quemado, ni vidas quemadas

Me pongo una bolita de wasabe


Derramo gasolina

No debo, no debería, no quiero ser capaz de oler

No más humo de mantequilla por besarse demasiado

No más cafés después de almuerzo

No más rollos de canela para acompañar los cafés

No más tierra mojada

No más baños recién lavados

No más pescado en los tarros plásticos

No más sudor rancio en las almohadas

No más alcohol

No más cerillas humeantes

Derramo gasolina

Y la enciendo

martes, 6 de julio de 2021

La piedad del sol

En medio de un jardín
no desordenada
perfectamente enrollada
atiborrada de agua
y a pleno sol
una manguera abandonada

Alguien 
al cobijo de la oscuridad
susurró torrentes
inflamó sus cavidades
lubricó sus verdes
mas no desperdició

Sin poder vaciarse
la dejó entre flores que apenas bebieron
desordenada por dentro
rebosante de vida
y clamando en silencio
la piedad del sol

Nuestro cielo

 Su melodía ondulante  alumbró el silencio de mi jardín                                                  descendi a su estancia con mi música de alas 

su piel  de primavera y el aroma de sus muslos  penetraban por mis venas                    

Deseos clandestinos                             colinas  blancas                            profundas tempestades

 Presurosas manos resonando en cada  poro entre oleajes de caderas     

 Yo capitán de sus piernas  esclavo de sus labios entreabiertos  

Fundidos como el viento entre las olas más allá del tiempo y el espacio

allí donde habita la mansedumbre de los dioses





lunes, 5 de julio de 2021

Saturno sobre sus hijos

Como Saturno

sobre sus hijos

muerdo el deseo

de nombrar 

en su centro

esta muerte

breve

de albergarla apenas

en los ojos


Desnuda de huesos

Entras en el secreto

—elástica—

me abrazas

como el pulpo

que se ciñe

a las formas marinas

y en el único deseo

abandona la guarida

para ser océano


En la punta de la lengua

se mese una palabra

En silencio

con placer

la saboreo sin decirla

le acaricio las letras

sin desnudar

las cúspides o las líneas

los puntos

La abrazo, la insinuó, la susurro

y después de mucho pensarla

-húmeda en el movimiento del recuerdo-

se revela, la digo, se va

olvido

Recuerdo otras palabras


Estoico Erotisadomasoquista - Por Guillo

 

EROTICO, SADOMASOQUISTA Y ESTOICO

(FICCIÓN DE UN POEMA)

1

El adiós de la ventana

permite a la luna perfilar

los difuntos del día

2

Una mano roza la piel.

Un dedo enreda el cabello:

Se inflaman los sentidos.

3

La poesía envuelve

la sonrisa de un niño

que no quiere crecer.

4

Maestro, oigo tu voz,

veo en tus labios el rito

que emite caricias.

5

Se sumerge desnudo 

en el lago de unos ojos

¡Sus deseos lo impregnan!

6

Cae el telón de la mentira.

Solo el puño de la resistencia

contra el fusil del traidor.

7

El garrote cruel

aniquila el aliento, hiere,

como un falo rey. 

8

Manos nervadas

asfixian los ímpetus

para escapar del deseo.

9

  El labio sangrante

nos contará algún día

que lo hizo feliz

10

El bamboleo de cortinas

custodia las luminiscencias

de días licenciosos.

11

La Bossa Nova lame

con su cadencia melancólica

el desafinado vivir.

12

Me ata el brillo de sus ojos.

Me priva la rudeza de su mano

y  su vaho sobre mi torso.   

 

Guillermo Pulecio

Posada de Venus, 4 de julio de 2021

 

 

RE-EXISTENCIA

 

Plaza resistencia

Loma resistencia

Puerto resistencia

Puente resistencia

Parque resistencia

Portada resistencia

Un País en resistencia

Un Pueblo en resistencia

Una generación en resistencia

Una ciudad pionera en resistencia

MARCHA MARCHA MARCHA

M

A

R

C

H

A

 

M

A

R

C

H

A  

MARCHA MARCHA MARCHA

 

Guillermo Pulecio Corredor

                                              TE RECUERDO     

                                       En la agonía de la tarde 

                                       esculpida de nostalgias

                                sobre las siluetas de la montañas

                                      de un domingo de ramos 


                                              En el gemido

                                exhalado por un viento ermitaño

                              transmutado en desenfrenados besos

                                   para auscultar la voluptuosidad

                                        de valles y colinas


                                       En la suavidad de una piel

                                  desde el canela de tu desnudez  

                                       al verde manto del paisaje


                                        En tramas de hilos

                                       de lantanas madejas

                                    trenzadas entre mis dedos

                                          y mis miradas                 

 

Savia bruta (Lu)

 

SAVIA BRUTA

 

Ahí estaba

hablando de botánica

mordiendo un trozo de fruta fresca

aparecida en ciudades imposibles

rabiosa          de espuma perlada

 

Gritando como lince sabanero

mi hembra en eterna temporada de lluvias

chorreando pájaros de plata viva

mi hembra de sandía             rica en todo

 

Vibrando como rana tacuarera

mi hembra de monte de zona emergente

jugando a apretar el gatillo

en el bosque húmedo de las araucarias

 

Ahí estaba 

roja intensa        mojada de savia bruta

ahí estaba       disparando

bang

bang

dándome la muerte y cayendo

como granada madura

 

Yo la miraba  para no olvidar la vida

mi hembra         un pecho de constelaciones

toda vertida en mi boca

a punto

de emprender vuelo.

  La niñez Lo que ahora recuerdo es el olor de la ropa planchada en la sastrería de mi padre. Una canción de bolero sonando en la radio ...